
SEGUNDA CINTA: DONDE SE EXPLICAN LA DEPAUPERACION ABSOLUTA Y COMO EL FRACASO -Y EL TRIUNFO- DEL "CAPITALISMO REAL" HAN HECHO QUE EL MUNDO SEA UNA MIERDA)
La neocolonización inglesa y yanqui prolongó
y agravó en la América Latinalos efectos de la rapiña
y los genocidios españoles
¿Recuerdas que hace un rato repasábamos como la industria
textil de la América española resultó destruida
por la apertura de los puertos a los tejidos ingleses sin que
tuvieran que pagar aranceles ni otros impuestos a la importación?.
Pues no fueron sólo los textiles. Tan cerca de la liberación
de la Corona española como en 1837 el cónsul inglés
en el Plata podía presumir de este modo al hacer una descripción
de un gaucho de la pampa argentina:
"Tómense todas las piezas de su ropa, examínese
todo lo que le rodea y exceptuando lo que sea de cuero, ¿qué
cosa habrá que no sea inglesa?. Si su mujer tiene una pollera,
hay diez probabilidades contra una de que sea manufacturada en
Manchester. La caldera u olla en que cocina, la taza de loza ordinaria
en la que come, su cuchillo, sus espuelas, el freno, el poncho
que lo cubre, todos son efectos llevados de Inglaterra".
Después de escuchar esa arrogante definición de
la Argentina hecha por el cónsul inglés ¿te
parece que yo exagero al decir que por esas fechas (1837) era
una neocolonia del Imperio inglés?. Pero es que hay más.
Porque transcurre el resto del siglo XIX, alborea el XX y la Argentina
sigue siendo (correctamente) definida por los ingleses
como una colonia suya de hecho. Fíjate bien, en
1903 el primer ministro británico insiste en proponer una
reforma fiscal que dé una "preferencia imperial"
al conjunto de las posesiones británicas esparcidas por
el planeta, por la cual se concedan unas a otras reducciones arancelarias
y se conviertan en un mercado común virtual, defendiendo
así a los productos industriales británicos de la
competencia de los yanquis, alemanes y franceses. Pero un sector
de los conservadores ingleses se opone explicando, en un documento
que todavía figura en los archivos argentinos, que aquella
"preferencia imperial" causaría nefastas
consecuencias en países como la Argentina donde las exportaciones
británicas:
"han adquirido proporciones gigantescas y los derechos
a que están sujetas son más bajos que los que en
toda probabilidad tendremos siempre que pagar en nuestras colonias.
Por consiguiente, no es posible que nos convenga hacer diferencias
en contra de nuestro comercio con un país que es de
hecho una colonia comercial de la Gran Bretaña."
Más claro no se puede decir. Pero quiero que tengas muy
presente que no se trata sólo de la Argentina. Brasil,
ese Brasil cuya terrible situación actual acabamos de contemplar
hace un rato, podía ser correctamente definido durante
el siglo XIX como "un miembro no oficial del imperio económico
de la Gran Bretaña". Ya en 1810 el Tratado de Comercio
y Navegación supuso que los productos ingleses pagaran
menos impuestos que los portugueses al ser importados al
Brasil. Escucha el informe de un embajador de Estados Unidos en
la capital brasileña:
"En todas las haciendas del Brasil los amos y sus esclavos
se visten con manufacturas del trabajo libre y nueve décimos
de ellas son inglesas. Inglaterra suministra todo el capital necesario
para las mejoras internas de Brasil y fabrica todos los utensilios
de uso corriente, desde la azada para arriba, y casi todos los
artículos de lujo o de uso práctico, desde el alfiler
hasta el vestido más caro. La cerámica inglesa,
los artículos ingleses de vidrio, hierro y madera son tan
corrientes como los paños de lana y los tejidos de algodón.
Gran Bretaña suministra a Brasil sus barcos de vapor y
de vela, le hace el empedrado y le arregla las calles, ilumina
con gas las ciudades, le construye las vías férreas,
le explota las minas, es su banquero, le levanta las líneas
telegráficas, le transporta el correo, le construye los
muebles, motores, vagones....".
Por supuesto, como es bien sabido, el dominio capitalista neocolonial inglés de América Latina fué luego paulatinamente substituido por el dominio neocolonial norteamericano. Durante el siglo XIX los Estados Unidos se dedicaron fundamentalmente en el continente a la tarea de robar por la fuerza extensísimos territorios a México. Pero también actuaron más abajo. Un héroe nacional norteamericano fue el pirata William Walker, financiado por la banca Morgan y oficiosamente respaldado por el Gobierno norteamericano. Quien a mediados del siglo XIX condujo una banda de asesinos que robaron, mataron e incendiaron Centroamérica y proclamaron a Walker presidente de Nicaragua, de El Salvador y de Honduras en sucesivas expediciones. Los Estados Unidos continuaron actuando en América Latina mediante un rosario de invasiones, bombardeos, intervenciones y tratados firmados a punta de bayoneta. En 1902 la flota yanqui interviene contra Colombia y al año siguiente consigue amputarle Panamá. Que acto seguido concede a Estados Unidos la soberanía sobre la Zona del Canal de Panamá. En 1912 el Presidente Taft decía:
"No está lejano el día en que tres banderas
de barras y estrellas señalen en tres sitios equidistantes
la extensión de nuestro territorio: una en el Polo Norte,
otra en el canal de Panamá y la tercera en el Polo Sur.
Todo el hemisferio será nuestro, como, en virtud de nuestra
superioridad racial, ya es nuestro moralmente".
De forma que ten muy presente que lo que hemos visto antes que
le está pasando a la América Latina, la miseria
en la que vive hoy la inmensa mayoría de la población
de América Latina es lo que 500 años de capitalismo
real le han hecho a América Latina.
Quiero que te fijes bien en que he insistido en que hablaba de
América Latina. Es decir, precisamente del precipitado
y resultado de la acción de esos 500 años de capitalismo
real.
No me he referido, por tanto, a lo que ese capitalismo real
le hizo a los pobladores del continente cuando los españoles
lo encontraron. Lo que el capitalismo real le hizo al continente
para convertirlo precisamente en lo que llamamos América
Latina. Pero vale la pena, como mínima compensación
a tanta desvergonzada desfachatez como hemos tenido que soportar
durante el año del Quinto Centenario, que le dediquemos
unos minutos al tema.
Gracias al saqueo del oro y la plata americanos desde 1492 hasta
1660 se aumentaron en una quinta parte las existencias europeas
de oro y se multiplicaron por cuatro las de plata. En otros 120
años, de 1700 a 1812, proporcionaron a Europa -sobre todo
a Inglaterra- otras 442 toneladas de oro brasileño. Esos
dos saqueos, esos dos robos, fueron decisivos para facilitar la
base monetaria necesaria para la circulación que hizo posible
precisamente que cuajara y se desarrollara la economíamundo
europea capitalista.
Las matanzas directas de indígenas y las indirectas, pero
bien reales, provocadas por las epidemias y la exterminación
por trabajos forzados eliminaron físicamente decenas y
decenas de millones de "indios" americanos. Has oído
bien. He dicho eliminar físicamente, provocar la muerte
de decenas y decenas de millones de seres humanos.
Voy a citarte sólo tres de esas matanzas: 1º) en México
la población cayó de 25 millones en 1519 a un solo
millón en 1605; 2º) el cronista oficial Fernández
de Oviedo cifró en dos millones los indios muertos o deportados
como esclavos en sólo 28 años en la Castilla del
Oro (Centroamérica); 3º) hoy día en Brasil
queda sólo la vigésima parte de los cinco millones
de indios que lo poblaban cuando llegaron los portugeses.
Karl Marx enunció rotundamente el papel decisivo
de esos procesos (saqueo, exterminio y esclavización de
América Latina) para la acumulación originaria que
puso en marcha el capitalismo. Escribió, en El Capital,
que: "El descubrimiento de las comarcas auríferas
y argentíferas en América y el exterminio, esclavización
y soterramiento en las minas de la población aborigen caracterizan
los albores de la era de producción capitalista. Estos
procesos idílicos constituyen factores fundamentales
de la acumulación capitalista".
Date cuenta de la feroz ironía con la que MARX llama "idílicos"
a los procesos de exterminio, esclavización y soterramiento
en las minas de los aborígenes. Esa feroz ironía
es la mínima respuesta que un hombre decente puede dar
cuando advierte que esos crímenes contra la humanidad se
pretenden disfrazar como los desagradables pero necesarios preparativos
para la beneficiosa expansión de la civilización
cristiana y la también beneficiosa y progresista impregnación
por la superior cultura europea occidental.
¿Has oído alguna vez la frase "¡Vale un
Potosí!?. No es hoy de uso muy frecuente pero no es imposible
que la hayas oído alguna vez. Se emplea cuando el que la
usa quiere expresar que una persona o una cosa o un negocio tiene
un inmenso valor. Escúchame bien ahora porque creo que
te conviene enterarte de la inmunda, de la execrable, de la asquerosa,
de la criminal historia que se encierra en esa frase.
Potosí es una ciudad de Bolivia. En 1987 la UNESCO la declaró
(a ella y a la montaña al cobijo de cuya falda se halla)
Patrimonio Cultural y Natural de la Humanidad. Pero es también
el nombre de un horrendo crimen perpetrado por el capitalismo
europeo mediante el uso criminal de la fuerza del Estado español.
Un crimen de mayores dimensiones que el holocausto judío
perpetrado en la II Guerra Mundial por otro Estado capitalista,
el nazi alemán.
Entérate primero de que la ciudad de Potosí es una
de esas extravagancias, una de esas rarezas, uno de esos aparentes
absurdos que el capitalismo ha generado. No existía cuando
Colón llegó a América. Hubo que esperar hasta
el 1 de abril de 1545 para que el Virreinato de España
tomara posesión de aquella montaña en nombre de
Dios y de la Corona de España. Y sin embargo en 1573 la
ciudad de Potosí, levantada en aquella montaña,
tenía ciento veinte mil habitantes, igual que el Londres
de la época y más que Amsterdam o París o
Roma o Madrid o Sevilla en esas fechas. Y hacia 1650 sumaba ciento
sesenta mil habitantes. Todo lo cual parece patentemente absurdo
si uno sabe que Potosí está a más de cuatro
mil metros de altitud, a más de 400 kilómetros
en línea recta de la costa del Pacífico y separada
de él por la cordillera de los Andes, en un páramo
frío, desolado y estéril que plantea pavorosos problemas
de aclimatación, de asentamiento y de abastecimiento.
Ese absurdo tiene, claro está, una explicación.
La de que el cerro de Potosí estaba produciendo, a primeros
del siglo XVII, quizá hasta el 80% de toda la plata obtenida
en el Perú español y la mitad de toda la plata producida
en el mundo en esa época. Cinco mil socavones hicieron
abrir los súbditos del Estado español en el cerro
rico de Potosí para explotar sus minas de plata. Y seis
mil quinientas fogatas encendidas en sus laderas producían
constantemente emanaciones del mercurio que en ellas se usaba
para extraer la plata del mineral arrancado de las minas.
Hizo falta una inmensa cantidad de trabajo para hacer todo eso.
Y por ello fueron miles y miles y miles y miles de indios los
arrancados de las comunidades agrícolas por las fuerzas
armadas españolas y llevados con sus mujeres y niños
para ser trabajadores forzosos en esas minas y en esas fogatas.
Y morían como moscas.
Ahora bien, entre aquellos bestiales individuos que así
exterminaban a los indios hubo algunas personas honradas. Y por
eso hubo inútiles denuncias de aquella horrenda situación
de Potosí al Consejo de Indias. Por ejemplo la del dominico
fray Domingo de Santo Tomás en 1550, nada más abrirse
las minas, en la que se decía que Potosí era una
"boca del infierno" que anualmente tragaba indios por
millares y millares y que los rapaces mineros trataban a esos
indios "como a animales sin dueño". En trescientos
años OCHO MILLONES de vidas de indios se quemaron en el
cerro rico de Potosí, según las cuentas de Josiah
Conder.
Escucha. Aunque ahora estemos hablando de la América Latina me parece necesario hablarte un minuto de la otra América. Sólo para que tengas en cuenta que el genocidio cometido por los Estados español y portugués ha tenido su réplica en el genocidio cometido por el inglés y continuado por sus colonos cuando se separaron de la Corona inglesa creando los Estados Unidos. En sus territorios los nativos eran fundamentalmente cazadores nómadas y por ello mucho menos numerosos que los agricultores sedentarios mexicanos o sudamericanos. Pero el récord genocida de los colonizadores primero ingleses y luego norteamericanos sobre esa menor población no tiene nada que envidiar al español o portugués. Consistió en hacer bajar la población de sus indios de DIEZ MILLONES a sólo doscientos mil. Lógico si tienes en cuenta que un hombre tan venerado como el primer Presidente de los Estados Unidos, George Washington, afirmaba que los indios poseían "nada humano salvo la forma".
Pero volvamos al caso de Potosí. ¿Sabes cuál ha sido en 1991 el Producto Interior Bruto por habitante en Bolivia, la Bolivia en la que se halla ese Potosí del que se extrajeron aquellas riquezas al precio de aquella mortandad?. Ha sido de tan sólo 807 dólares por habitante. A 104,1 pesetas por dólar, que fué la cotización del dólar ese año, supusieron tan sólo ochenta y cuatro mil pesetas anuales por habitante. Siete mil pesetas al mes por habitante. Pero esa es la cantidad media. La que resulta de dividir el PIB por el número de habitantes. Y recuerda que antes vimos que el 65%, los dos tercios de los bolivianos, están por debajo del nivel que según el Banco Mundial marca ya la pobreza absoluta (420 dólares al año en 1990). Es decir que dos de cada tres bolivianos malvivieron con menos de tres mil setecientas pesetas al mes. Si tienes en cuenta la diferente capacidad adquisitiva de la peseta en España y en Bolivia (aproximadamente hacen falta tres pesetas para comprar en España lo que en Bolivia se puede comprar por una) puedes hacerte una idea bastante afinada de la situación boliviana: dos de cada tres de sus habitantes malvivieron en 1991 con menos de once mil pesetas al mes por persona. Después del saqueo de millones de kilos de su plata, arrancados a costa de la muerte de millones de sus habitantes y de sus vecinos, esa es la riqueza que el capitalismo le ha proporcionado a los bolivianos.
Escucha. Vamos a hacer ahora un paréntesis que me parece
necesario. Acabo de hablarte del PIB, del Producto Interior Bruto.
Antes hemos hablado del PNB, del Producto Nacional Bruto y de
la suma del de todos los países al hablar del producto
bruto mundial. Con frecuencia vamos a referirnos a esas cantidades,
medidas a veces en dólares y a veces en pesetas. Así
es que me parece que conviene que te aclares bien sobre qué
es lo que significan.
El Producto Interior Bruto (el PIB) es la suma de los valores
finales -medidos en dólares o pesetas o marcos o lo que
sea- de todos los bienes y servicios producidos dentro
de un país durante un período de tiempo determinado.
Nosotros hemos hablado del PIB anual, pero lógicamente
también se habla del PIB semestral, trimestral o mensual.
Se dice Interior porque incluye lo que producen los extranjeros
que viven en el país pero no lo que los propios ciudadanos
producen en el extranjero. Incluye el valor de los servicios no
comercializables (defensa nacional, educación pública
gratuita, etc). Incluye también el valor de lo que los
campesinos producen para su autoconsumo y que no venden en el
mercado pero no incluye el valor del trabajo clandestino, la llamada
economía sumergida, ni el de las actividades ilegales
como el tráfico de drogas ni el del trabajo doméstico
de las amas de casa (un hombre que se casa con su sirvienta disminuye
sólo por casarse el PIB aunque su mujer siga produciendo
el mismo servicio que producía antes de casarse).
El Producto Nacional Bruto (el PNB) es el resultado de sumarle
al Producto Interior Bruto los ingresos repatriados de los trabajadores
nacionales que trabajan en el extranjero y los beneficios repatriados
por los capitales nacionales invertidos en el extranjero y de
restarle los ingresos que mandan a sus casas los trabajadores
extranjeros que trabajan en el país y los beneficios que
exportan a sus metrópolis los capitales extranjeros invertidos
en el país.
Dividiendo el Producto Nacional Bruto de un año determinado
por el número de habitantes se calcula el Producto Nacional
Bruto por habitante. Y análogamente el Producto Interior
Bruto por habitante. Ten siempre muy en cuenta que eso es una
media, el resultado de una división que hace la suposición
intrínsecamente falsa de que todos los habitantes se reparten
el PNB o el PIB total a partes iguales. De forma que esa media
sirve para hacer comparaciones entre países de muy distintos
tamaños de población y de PNB o PIB pero como tal
media puede desorientar muchísimo acerca de la realidad
de la situación de un país. Tanto más cuanto
más desigual sea la distribución de los ingresos
entre los habitantes.
Por favor. Vuelve atrás la cinta y escucha de nuevo esta
última parrafada sobre PNB y PIB. Tendremos que hacer precisiones
y aclaraciones a estos conceptos pero creo que con lo que aquí
acabo de explicarte tienes las herramientas necesarias para interpretar
bien los datos que hemos manejado y vamos a seguir manejando.